sábado, 23 de febrero de 2013

TRANSEÚNTE


¿Es que no te veré más sino en la eternidad?

              Baudelaire

Hoy viernes, de mañana y enero,

como es costumbre, sales

a dar tu paseo cotidiano.

Los perros tiritan de frío

y los gorriones se ahuecan.

Una mujer esbelta pasa a tu lado,

justo antes de comprar el periódico.

En ese momento tienes la certeza

de que pudiera ser Anna, Francesca o Lesbia,

la mujer que tantos otros buscaron.

Intentas acercarte para ver su rostro.

La sigues. Cabello castaño, recogido,

chaqueta negra, pantalones vaqueros,

bolso en bandolera, paraguas.

Ella camina mucho más deprisa.

No sabes por qué sentido del ridículo

o timidez no corres hasta darle alcance.

Pero ves cómo sin remedio se aleja.

Y esto no es Londres, ni Florencia, ni Roma.

Encima, pillas todos los semáforos en rojo.

 

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