lunes, 18 de febrero de 2013

PAJARITO


Me han traído aquí

y me han soltado.

Se han ido de tiendas.

Doy un par de vueltas

por el centro comercial.

El primer amago de mareo.

Compro el periódico,

pido una infusión.

Leo. Tantos expertos

que no se aclaran

con lo central y lo periférico,

el límite y la sombra,

hacen irrelevante mi ignorancia.

Salgo, me siento en un banco

bajo un sol de lunes y febrero.

Escribo alguna ocurrencia

en la portada del periódico.

Una abuela se sienta a mi lado

con bebé en un cochecito:

«Ven con Marta, pajarito,

ven con Marta… ea, ea...».

La niña llora y llora.

Me mira, algo no le cuadra.

Se levanta y se va.

Sigo con lo mío. Anoto:

Dios es Logos, y actúa

y se manifiesta

como Logos: razón, palabra.

No me extraña que el papa

renuncie y se dedique

al rezo y la contemplación.

Llevo más de cinco horas

y no sé si yo también

estoy rezando o meditando.

Vuelve la vieja, la niña

berreando, el carrito, el pajarito…

¿Pajarito?... ¡Pajarito estoy yo!

No aguanto más. Me duelen

los años, el alma, los pies.

Por fin aparecen cargadas

con bolsas de felicidad.

Sonrientes se acercan:

«¡Vámonos, se nos hace tarde,

venga, date prisa, tenemos

que celebrar tu cumpleaños!».

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario