Me han traído aquí
y me han soltado.
El primer amago de
mareo.
Compro el
periódico,
pido una infusión.
hacen irrelevante
mi ignorancia.
Salgo, me siento en
un banco
bajo un sol de
lunes y febrero.
Una abuela se
sienta a mi lado
«Ven con Marta,
pajarito,
ven con Marta… ea,
ea...».
La niña llora y
llora.
Sigo con lo mío.
Anoto:
y se manifiesta
como Logos: razón, palabra.
No me extraña que
el papa
renuncie y se
dedique
al rezo y la
contemplación.
Llevo más de cinco
horas
estoy rezando o
meditando.
berreando,
el carrito, el pajarito…
¿Pajarito?...
¡Pajarito estoy yo!
No aguanto más. Me
duelen
los años, el alma,
los pies.
Por fin aparecen
cargadas
con bolsas de
felicidad.
Sonrientes se
acercan:
«¡Vámonos, se nos
hace tarde,
venga, date prisa,
tenemos
que celebrar tu
cumpleaños!».
No hay comentarios:
Publicar un comentario