lunes, 25 de febrero de 2013

DE PASO


Planta noble, habitación 206

de un hotel donde siempre hace frío.

Frente a un espejo, sobre la mesa,

una hoja en blanco, un ramo de pensamientos

y un corazón de varadero y coronas.

—¡Cuántas noches abiertas!—

Muermo de cama extraña, telebasura,

esclarecida de tráfago y desastre de noticias.

Escozor, náusea, ducha y equipaje:

pijama, colonia, billetes, reloj…,

en la papelera flores rotas y cuartillas emborronadas.

 

«¿De minibar?». Lo dice, paga y se va tras la puerta giratoria.

Y el viajero tiene la sensación de que se le olvida algo.

 

 

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