domingo, 24 de febrero de 2013

READY-MADE


Disculpen si no aguanto más,

pero, recién levantado, solícito el recto

me aprieta y me voy directo al inodoro,

adormecido, sin prisas y sin moscas.

Y pienso en ellos, las mayores y menores

aguas y las entrañas de Vitrubio,

las cohortes romanas, la corte del Rey Sol,

los ejércitos napoleónicos en el río Berezina,

aquellos castillos, conventos, barcos, hospitales,

los endecasílabos íntimos, fugitivos, de Garcilaso,

los cuartetos de Mozart, los actos sociales

interrumpidos tras un almendro en flor,

los actos sexuales más oscuros, las partes

mugrientas que ahora llamamos delicadas,

las palabras en desuso, aguamanil y bacín,

las calles pestilentes, las ratas, la peste,

el olfato acomodado, saturado

de tanta miasma circundante.

Tal día como hoy, aliviado, después

de tirar de la cadena, en la ducha,

limpio, perfumado, sin ganas, dispuesto

al tumulto de no saber a donde ir.

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