Nací, según me contó mi madre, a eso de las doce del mediodía de un mes
de febrero de 1950, en Fuentesnuevas/Ponferrada, no muy lejos de los vapores de
Babia, allá en la provincia de León. Quizá eso explique mi aversión al frío y
que siempre ande buscando zonas más cálidas. Fui lector temprano y soy artesano
de la poesía, convencido de que el «trabajo debe borrar las huellas del trabajo
y la poética quedarse detrás o debajo del poema» Y, más que en teorías y
programas estéticos, creo en que se puede hacer poesía con cualquier cosa.
Pues, a medida que he ido leyendo, me he dado cuenta de que casi todo estaba
escrito. De modo que para decir lo mismo, o cuando no hay nada que decir, mejor
callarse.
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